¿Cómo manejar más eficientemente las discusiones con tus hijos? (Difícil, ya sé!)

Actualizado: may 23


¡No lo tomemos personal! (Incluso si lo es)


Durante una discusión, dejarles saber a nuestros hijos que nos damos cuenta de lo que están sintiendo. Por ejemplo: “Puedo ver que estás molesto”, “Puedo ver que estás decepcionado”. Hacer esto no solamente los hace sentir escuchados (lo cual es extremadamente efectivo) sino que también los invita a prestar atención y pensar (aunque sea para contradecirnos ¡jajaja!) en lo que están sintiendo. Esto también nos ayuda un poco a nosotros, los padres. Al enfocarnos en cómo se sienten nuestros hijos más que en cómo nos sentimos nosotros por la manera en que se están comportando, actuamos más calmados y estamos más en control de nuestras reacciones (de las cuales no nos sentimos muy orgullosos algunas veces).


¡No seamos parte del problema !


Evitemos comportarnos de la misma manera que nuestros hijos durante la discusión. Dejemosle saber que aunque entendemos lo que están sintiendo e incluso él puede tener razones para sentirlo, los comportamiento negativos no son aceptables. Uno puede empatizar con los sentimientos negativos de otros sin tener que estar de acuerdo con los comportamientos negativos como resultado de esos sentimientos. El problema en una discusión no es lo que estamos sintiendo sino como nos estamos comportando al respecto. Validemos sus sentimientos aunque no sus comportamientos.


Preguntémonos ……


Cuando nuestros hijos deciden comportarse de una manera inapropiada, tratemos de no juzgarlos tan rápido. Preguntémonos por qué eligieron ese comportamiento sobre otro: Será que ese comportamiento ha funcionado antes? Será que no saben como usar otros comportamientos? Será que esto es lo que estamos modelando sin darnos cuenta?.

Seamos curiosos antes de juzgar u ofendernos (y esto funciona para todo por cierto)


¡La responsabilidad es nuestra!


Evitemos pensar o decirle a nuestros hijos cosas como : “Tu me haces sentir..”. Nadie nos hace sentir de ninguna manera a no ser que los dejemos. Todos tenemos disparadores, es cierto, pero nuestros sentimientos son nuestra responsabilidad y de nadie más. Cuando entendemos esto le enseñamos a nuestros hijos a responsabilizarse por sus propios sentimientos y a no culpar a los demás por ellos. Les enseñamos autonomía, libertad y confianza en sí mismo. Porque si los sentimientos no dependen sino de nosotros, entonces no estamos a merced de otros sino a merced de nosotros mismos y entonces podemos hacer algo para remediar lo que sentimos.


¡De regreso!


Es importante reconectar siempre con nuestros hijos después de una discusión. La mejor manera de hacerlo es aceptando y compartiendo nuestros propios sentimientos y culpas (ya se que es incomodo). Compartamos como nos sentimos y lo que creemos que pudimos haber hecho mejor. Uno puede ser sincero y humilde y aun si mantener y ejercer la autoridad que tenemos como padres. Nuestros hijos no están supuestos a creer que somos perfectos sino que somos humanos y que nos diferenciamos de ellos como adultos en que podemos identificar, reconocer y cambiar las cosas en nosotros que no están bien. La empatía es tan importante para cambiar el comportamiento de nuestros hijos como enfatizar las consecuencias de este.


Y por último, aunque no menos importante


Evitemos ponernos al nivel de nuestros hijos durante una discusión.


Nosotros no estamos al mismo nivel ni intelectual, ni emocional, ni moral con nuestros hijos. Evitemos condicionar nuestros comportamientos a los de ellos.Por ejemplo, nuestros hijos gritan y entonces nosotros les gritamos más alto (para mostrarles quien está a cargo). Somos adultos, decidimos tenerlos, nuestros hijos no nos deben nada, no podemos darnos por vencidos. No podemos dejar de creer en ellos, en que pueden ser mejores. No podemos perder la fe como mismo no perdemos la fe en Dios aun cuando la vida no nos de lo que esperamos.





Ingrid Pedre es Cubana viviendo en Texas, psicóloga en therapy works especialista en ansiedad y depresión su fuerte son los adolescentes adultos y Parejas.




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