Crianza Positiva y Disciplina. Por: Nancy Álvarez


Convertirnos en padres es uno de los roles más importantes de nuestra vida. Con esto viene una responsabilidad enorme de educar y enseñarle a nuestros hijos todo lo que hay que aprender de la vida. Lo cual puede ser muy satisfactorio, pero a la vez muy aterrador! Nadie te explica que la responsabilidad que tenemos de criar a nuestros hijos no es fácil, que implica muchas cosas. Una de ellas, incluye la disciplina.


Contrario a lo que quizá tenemos en mente que es la disciplina, la meta de disciplinar debe de ser criar a un niño para que pueda seguir las reglas y respete a los demás, pero no basado en el miedo, pero porque se le está enseñando que es lo correcto que debe hacer. Al manejar la disciplina de esta manera, estamos formando a individuos que van a crecer a ser respetuosos, considerados, empáticos, ordenados y seguros de sí mismos y que lo van a aplicar en las relaciones que formen cuando sean adultos.


La crianza positiva es una filosofía de crianza que usa métodos estratégicos basados en la idea que nuestra relación con nuestros hijos es lo más importante y se enfoca en que podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar disciplina propia. La crianza positiva NO ES no tener consecuencias por mal comportamiento, muchos menos no tener límites en lugar para los niños. Es totalmente lo opuesto, la crianza positiva es enseñar a nuestros hijos que existen límites saludables que debemos de seguir, pero haciéndolo con respeto, amor y cariño.


Las siguientes son algunas formas de cómo disciplinar, y ayudar a nuestros hijos a desarrollar disciplina propia, usando crianza positiva.


Poner limites


Establecer límites o reglas es sumamente importante en nuestra relación con nuestros hijos. Los límites, les enseña a los niños habilidades importantes que les ayudará a triunfar en todas las áreas de la vida. Las reglas les ayuda a los niños la autodisciplina y también les ayuda a aprender a tomar decisiones saludables. En el proceso de establecer y seguir limites nos ayuda a sentirnos respetados y que nuestras necesidades están siendo satisfechas.

Si te sientes frustrada porque tu niño insiste en jugar contigo nada más se levanta, pero tú todavía estás medio despierta y no has tomado tu taza de café. Establece una regla para que puedas sentarte y tomar ese café por 10 minutos, antes de que estés lista para jugar con él/ ella. ¿Que va a protestar o se quejara tu hijo? Probablemente. Pero entenderá que tú tienes necesidades y aprenderá a respetarlas. Seremos mejores padres si nuestras necesidades son atendidas primero y le estas dando un excelente ejemplo de cómo abogar sus propias necesidades en una relación.


Construir conexión para ganar cooperación


Los niños necesitan sentir una conexión con el adulto para escucharlos. Y esto es algo bueno, porque no nos gustaría que nuestros hijos le hicieran caso a cualquier persona, que les diga qué hacer. Pero al mismo tiempo, significa que si queremos que nos obedezcan y escuchen lo que tenemos que decir, es importante que pasemos tiempo con nuestros hijos desarrollando esta conexión primero. Este es el problema del castigo, que si no aprovechamos la oportunidad de ir con el niño y formar esa conexión primero y entender el porqué de su comportamiento; y a cambio queremos solo regañar y castigar, el niño siente la desconexión y esto hará que esté menos dispuesto a escucharnos y a hacer lo que le estamos pidiendo. Porque no estamos tomando el tiempo de hablar y entender, pero si queremos que el niño lo haga con nosotros. Modelemos como debemos de interactuar, creando una conexión con nuestros hijos.


Seamos firmes, pero con amor y cariño


Podemos ser firmes y mantener a nuestros hijos con altas expectativas, pero siendo amorosos y cariñosos. De hecho, es mucho más efectivo lograr que nuestros hijos nos escuchen y nos obedezcan si lo hacemos con amor, a recurrir con gritos y castigos.


Es importante decidir qué reglas son importantes para nosotros como padres, comunicar estas reglas a nuestros hijos de una manera que ellos logren entender, y seamos consistentes en re enforzar las reglas también. Así nuestros hijos van aprendiendo que tener reglas y límites es parte del diario vivir, y esto les va a ayudar mediante vayan creciendo y se den cuenta de reglas que existen en la escuela, en el trabajo en la sociedad.


Evitemos avergonzar

No usemos la siguientes frases:


“Porque nunca escuchas? No es tan difícil.”

“Vas mal en la escuela, pensé que eras inteligente”


Todas estas frases, ocasionan que el niño se sienta mal de sí mismo, y lo internalize. Esto tiene un efecto negativo en la autoestima del niño. Cada vez que atacamos a nuestros hijos con nuestras palabras con el fin de avergonzar al niño, causamos heridas profundas de cómo ellos se miran a sí mismos. Y también les estamos enseñando que está bien que ellos usen sus palabras para herir a los demás. Podemos desaprobar la conducta o el comportamiento, no al niño. Podemos comentar en la conducta del niño, y explicar que es apropiado o no, y que es lo que nosotros esperamos del niño, sin crear sentimiento de vergüenza.


Modelemos respeto, con nuestras palabras y con nuestras acciones. Nuestros hijos nos miran a nosotros como modelo a seguir.


Practiquemos Empatia


Siempre hay una razón válida por la cual los niños se comportan de cierta manera. Quizá tengan hambre, están cansados, están frustrados. O tal vez están reaccionando a como nosotros nos estamos comportando hacia ellos.


Si podemos entender la razón de un mal comportamiento, será mucho más fácil tener empatía para nuestros hijos y responder con amabilidad. Tomemos el tiempo de entender el porqué, y es importante bajarnos al nivel de cada niño para que se sienta valorado, y entendido. Al practicar empatía con nuestros hijos, ellos van aprendiendo a tener empatía con el mismo y los demás.


Usemos reforzamiento positivo


Es fácil notar el mal comportamiento, y enfocarnos en solo lo malo. Pero es de más beneficio enfocarnos en lo bueno que está haciendo el niño para que sepa que es el comportamiento apropiado y esperado. No reaccionemos a lo malo con gritos y enojo porque es darle atención a lo negativo. Seamos firmes, directos y al punto en decir que no estuvo bien su comportamiento y guiemos a nuestros hijos a un comportamiento más positivo y celebremos cuando haga algo bueno.


Si comunicamos a nuestros hijos que notamos su esfuerzo en hacer lo bueno, y lo celebramos cuando hacen caso, se portan bien, cuando ayudan, esto ayudará a que el niño mantenga una identidad positiva de sí mismo y lo impulsara a querer hacer más bueno porque se le está dando atención por las cosas buenas que hace.


Enfoquémonos en ser padres más positivos.


La meta de la crianza positiva es crear y mantener una relación con nuestros hijos, y al mismo tiempo criar a individuos que harán bien en este mundo. Lo mejor que podemos hacer como padres es desarrollar habilidades en nuestros hijos que le ayudarán a triunfar mediante van creciendo y aprendiendo de su alrededor.