¿Importan los padres? Por Juventino Hernandez


Es común pensar en los padres como la pareja de las mamás, alguien necesario para el nacimiento de un bebé, a veces también pensamos en un padre como alguien que trabaja, que busca el sustento para la familia y que también regaña cuando la mamá se lo pide.


Existen muchos clichés acerca de lo que un padre es. Así como existe la idea del padre como el que mantiene el hogar, también existe el cliché “de que se fue por cigarros y nunca volvió”, o que los padres no hablan mucho con sus hijos ya sea por que están todo el tiempo trabajando o porque la labor de crianza solo les compete a las madres etc.


Hoy en día muchos de esos clichés están siendo cuestionados y muchos padres han roto el esquema tradicional y se involucran de una manera muy activa en la crianza y educación de los hijos, sin embargo muchas de esas paternidades tradicionales ausentes en muchos sentidos siguen presentes, por lo cual a veces se subestima el papel de la paternidad en la conformación de una persona y de su vida emocional. Existen padres que “no están” ¿cómo podrían ser importantes entonces si un padre no participa en la crianza?.


Existe cierto consenso en que la función que llevan a cabo las madres para con sus hijos es fundamental. Más allá de la gestación, los primeros cuidados son requisito para que un bebé sobreviva, sean llevados a cabo por la madre biológica o no, la función materna es primaria, es requisito no solo para la supervivencia sino para el volverse persona. A través de los primeros mimos y cuidados, la pequeña criatura se convierte en un ser humano con una vida interna, desarrollo emocional y capaz de establecer contacto con otros.


¿Entonces en qué momento importan los padres?

Los padres, son uno de los objetos primarios en la vida interna de un bebé. En un primer momento son percibidos como alguien más existente además de la madre y que en ocasiones también dota de mimos y cuidados, en otros casos su existencia cobrará sentido mas adelante.


En el papel tradicional, un padre se encargará de garantizar un ambiente facilitador que sirva de soporte a la diada madre-bebé el tiempo que requiera en lo que avanza la maduración del recién nacido, más adelante el padre emergerá como un adicional a esta diada a quien también le importa el bebé y t también lo dota de cuidados, adicional también quiere a la madre. En pocas palabras el padre vendrá a ser un representante de lo demás del mundo adicional a la madre.

En ese sentido y tras un tiempo adicional, los padres se volverán una metáfora y representantes de las leyes sociales, alguien que fomenta cierta separación de los hijos y sus madres en pos de ir creando intereses y relaciones con otros seres humanos. Los padres son alguien con quien si bien comparten características, no han compartido una mismidad, nunca sus cuerpos han estado fusionados, por lo que la relación con estos, es secundaria, pero fundamental. Son los representantes del mundo más allá del vínculo originario.


Como tal, los padres participan de un discurso que pre-existe al bebé. En muchos casos los padres conversan e imaginan junto con las madres respecto del futuro. Ya sea que adivinen a quién se parecerá más o las diversas características que le imaginen, dicho discurso da forma a una ilusión sobre el próximo a nacer. Dicho discurso puede coincidir o no con el bebé al momento de nacer, lo cual provocará en ellos ya sea satisfacción o desilusión, lo cual en el sentido emocional ya serán experimentados por el recién nacido y constituirán sus primeras andanzas en el camino emocional.


Sin embargo, también de una forma tradicional, los padres en muchas de las ocasiones no están presentes en los primeros momentos de vida de un bebé. Aunque actualmente los hombres de la cultura occidental están viviendo cambios importantes en cuanto a sus roles y posibilidades, en el pasado en muchas ocasiones actuales el rol de la crianza se delega exclusivamente a las madres y los padres se limitaban a la manutención, aunque también era común que sencillamente los padres no estuvieran en su totalidad.


A propósito de las nuevas posibilidad y fruto de los cambios en la sociedad actual, existen también madres solteras no solamente porque los padres se van, sino en muchas ocasiones tienen hijos solas porque así lo desean ya sea echando mano de técnicas de fecundación o de un varón donante, lo cual da lugar a nuevas configuraciones en las que se prescinde de un padre “presente”.


¿Entonces cómo cobra importancia un padre?

Como personas humanas, somos un entramado de historias, las cuales mezclan vivencias, expectativas, deseos y frustraciones. Ya sea el padre se encuentre presente en los primeros momentos de vida o no, es a través de la mamá que es introducido a la vida del lactante.


La forma en la que es presentado, mediante las palabras de la madre justamente va acompañada de las ideas que la madre tiene respecto del padre, de su propia percepción, pero t también de sus propias expectativas, de lo que imagina él será como padre o incluso de las características ideales que deberá tener un padre, lo cual necesariamente irá matizado de su propia experiencia con su propio padre.

Esta idea, no depende necesariamente del padre verdadero, por lo cual la idea del padre no depende de su un padre está o estuvo.

Las personas obtenemos un padre sea que haya estado en nuestras vidas o no. ¿qué tipo de padre? Eso depende.


Si el padre está presente y toma un rol activo, podrá brindar a sus hija o hijo de experiencias vivas, reales, en primera persona que le permitirán internalizar las características de ese individuo, aprenderá de viva voz lo que un padre es y hace, de su protección, cariño, virtudes y defectos. Además, dará la imagen de un padre real, a quien se puede criticar o desafiar en la adolescencia y a quien se puede admirar, pero también se puede igualar o superar.


Si el padre se fue en algún punto de la vida, su representación interna a menudo tomará forma a partir del discurso de otros, es decir de lo que la mamá comenta o los otros significativos le cuentan, por lo que la imagen idealizada del padre tomará prestadas características que el propio hijo o hija vayan atribuyéndole. La ausencia del padre sea por voluntad o fallecimiento no resta importancia a esta figura, puesto que el objeto paterno sirve de figura de identificación, como de alguien a quien uno quisiera parecerse o figura a evitar, como a quien uno se forma en oposición.

En cierto modo, la figura del padre metaforiza el destino. Ser como el padre o no ser como el padre, tener a alguien como el padre o evitar una pareja como él.

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Juventino Hernandez


Juventino es psicoterapeuta de orientación psicoanalítica. Se especializa en atención a Adolescentes y Adultos Jóvenes.

Es posgraduado de la UNAM, amante de los gatos y del café cargado.

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